Un grupo de ingenieros biomédicos estadounidenses ha desarrollado un dispositivo, que gracias a sensores térmicos, es capaz de detectar de forma precoz la presencia de células malignas en la piel, más conocidas como melanomas.

Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), la incidencia del melanoma se ha incrementado hasta 20 veces en los últimos años y se ubica hoy dentro de los siete tumores más prevalentes en la sociedad. La detección temprana del mismo es clave para lograr su curación definitiva. De allí se desprenden las principales ventajas de “The Skan”, que además de detectarlo rápidamente lo hace a un bajo costo.

El dispositivo está formado por una serie de resistencias térmicas sensibles (llamadas termistores) para construir un mapa de calor de la región sospechosa de la piel y detectar áreas de células malignas. El sistema aprovecha la diferencia en la tasa metabólica entre células sanas y cancerosas puesto que, por lo general, las células cancerosas liberan más calor que las sanas, de forma que tras un choque térmico el tejido canceroso recuperará el calor más rápido que el no canceroso.

 Así, los termistores se colocan en la lesión o lunar sospechoso y pueden detectar estas diferencias en el tiempo que tardan las células en regresar a una temperatura ambiente después de haber enfriado la zona en cuestión.

La señal detectada por el sensor portátil se envía luego a un software de ordenador a través de una conexión en serie, para que muestre los resultados a través de un mapa de calor y una gráfica de tiempo de temperatura, junto con una breve interpretación de los hallazgos detectados. El análisis informa de la ubicación y el rango de las diferencias de temperatura en una métrica temporal, lo que puede ser de suma utilidad para detectar la presencia del melanoma.

El dispositivo es portátil y está desarrollado con materiales de bajo coste, pero aún no está en fase de comercialización. A pesar de esto último, los creadores del proyecto han logrado ganar con “The Skan” un premio internacional del James Dyson Award, organismo cuyo fundador califica como “un dispositivo muy inteligente con el potencial de salvar vidas en todo el mundo”.

Además, se establece una comparación con otros dispositivos similares, por lo cual se afirma: “Otros diseños similares utilizados en la investigación implican imágenes infrarrojas de regiones sospechosas, sin embargo, las cámaras infrarrojas utilizadas cuestan decenas de miles de dólares. Nuestro diseño es único y el más económico a la vez que proporciona un alto nivel de precisión”, señalan. Concretamente, el dispositivo podría tener un coste inferior a 1.000 euros.

Ahora el objetivo del proyecto es seguir desarrollando la tecnología para lograr el visto bueno de la Agencia Americana del Medicamento (FDA, según sus siglas en inglés), con el fin de que los médicos puedan utilizarlo como herramienta clínica para ayudar con su diagnóstico.

“Esperamos que algún día el Skan se convierta en un dispositivo doméstico para que los controles de melanoma en la piel puedan ser una parte regular y cómoda de la vida cotidiana de las personas y disminuir así el número de víctimas del melanoma”. Para ello, aseguran, se están valiendo de las opiniones de facultativos, oncólogos y dermatólogos con el fin de potenciar las capacidades de la tecnología.