“Nada da más vida que un transplante”, aseguran desde el grupo de investigación de la Universidad de California, en San Diego. Con eso en mente, el equipo lleva meses desarrollando una médula ósea sintética, con el objetivo de hacer más seguros los procesos de transplante.

Muchos se preguntaran porqué es tan importante el transplante de médula ósea. La respuesta está en que el fin de este procedimiento es el de eliminar del organismo células enfermas para introducir células madre capaces de producir glóbulos y plaquetas sanos. Se suele aplicar a pacientes con cáncer en la sangre y en la médula, tales como la leucemia o el mieloma múltiple.

Antes de un transplante de estas características, el paciente recibe una dosis de radiación, a veces combinada con fármacos, para eliminar cualquier célula madre existente en la médula osea. El problema es que este tratamiento inicial puede traer consigo efectos secundarios como náuseas, fatiga o pérdida de fertilidad.

En respuesta a ello, el grupo de científicos de la institución académica de California desarrollo tejidos óseos biomiméticos con médula ósea funcional que puedan llenarse con células del donante proporcionándoles un espacio autónomo para crecer sin competencia, evitando tener que pasar por el pretratamiento con radiación. Shyni Varghese, directora de la investigación publicada en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences explica al respecto: “En nuestro trabajo hemos diseñado un hueso accesorio que puede acomodar por separado las células del donante, con lo que podemos mantener las células huésped y evitar la irradiación”.

Las pruebas del ensayo clínico se realizaron con modelos in vivo de ratón, en los cuáles las estructuras implantadas maduraron en los tejidos óseos y la médula comenzó a suministrar nuevas células sanguíneas. Tras cuatro semanas desde que se efectuó el implante, el equipo observó que la nueva médula mezclaba células del huésped y el donante. “Nuestros hallazgos son significativos porque indican que la médula implantada es funcional”, explica el grupo de investigación de la Universidad de California en San Diego.

Los implantes que utilizan los científicos estadounidenses imitan la estructura de los huesos largos en el cuerpo, que se basan en dos compartimentos óseos: uno externo y uno interno de médula. Así, la matriz externa contiene minerales de fosfato de calcio, y las células madre desarrolladas en esta matriz mineralizada se diferencian de las células de formación ósea. Por su parte, la matriz interna alberga células madre donantes que producen células sanguíneas.

En otro conjunto de experimentos, los investigadores tomaron células madre de la médula implantada y las trasplantaron a un segundo grupo de ratones que tenían sus células madre medulares destruidas por radiación y fármacos. Y lo que encontraron es que las células trasplantadas también se habían difundido en el torrente sanguíneo de estos animales.

El co-autor de la investigación Yu-Ru Shih concluye asegurando: “Hicimos estos experimentos para demostrar que las células de la médula ósea de los tejidos óseos modificados funcionan de forma similar al hueso nativo. El siguiente paso será hacer de esta una plataforma para generar más células madre de médula ósea, lo cual tendría aplicaciones útiles para los trasplantes de células en la clínica”.